domingo, 26 de octubre de 2008

Comienzos.

Dicen que el cine es imagen en movimiento, el séptimo arte, un medio de comunicación, una extensión de la literatura.
Yo creo que el cine es aquello que vivimos desde nuestros sueños más profundos e inconscientes y que protagonizamos como si fuera una segunda vida, paralela a la realidad. Es una sombra en el mundo de las ideas que todos conocemos sin buscar conocerla. Simplemente se acerca a nosotros lentamente y, casi por descuido, nos alcanza y nos hace profundamente sensibles a ella. Hasta que nos atrapa, nos hipontiza, nos hace sentir que eso debería ser parte del mundo donde estamos. Nos preguntamos si algún otro privilegiado ha tenido la suerte de encontrar esa secuencia, tropezándose con ella y ha sentido lo mismo que nosotros. Nos preguntamos que pasaría si realmente decenas, cientos, miles o hasta millones de personas pudieran realmente verla, proyectada en una pantalla gigante, observando los colores, las formas; escuchando con atención cada sonido. Que pasaría si el mundo de la ficción les puede contar a todos y cada uno, una historia que en unos minutos puede ser parte de la vida de otros, conmoviéndolos, haciendo que se rían, que lloren, que teman, que esperen en suspenso, que se sorprendan, que se pregunten, que opinen y que establezcan un vínculo con nosotros, con nuestro más profundo inconsciente de donde salió toda esa magia imparable casi por descuido.